sábado, 3 de mayo de 2025

Parte diez: Capitulo 4: La Rata sin Pantalones y su Estrategia Fallida y la Humillación

En una de las reuniones clave, la rata de laboratorio informaba a la rata con poder sobre el avance de la construcción, dirigida técnicamente por otro grupo de ratones. La estrategia, definida por el ratón antiguo (quien en realidad le decía a la rata sin pantalones qué hacer), consistía en construir un cuarto a la vez, en orden secuencial.

- Primero el cuarto central, luego el adyacente, y así sucesivamente - explicó la rata de laboratorio, mostrando un croquis roído por las esquinas.



La rata con poder frunció el hocico, las orejas erguidas en señal de alerta.

- ¿Y quién les dio permiso para decidir eso? - gruñó, clavando las garras en la mesa -. A mí nadie me consultó.

La rata de laboratorio abrió la boca para justificar el plan - había una lógica, un método -pero entonces la rata sin pantalones se adelantó, agachando las orejas y retorciendo las patas delanteras:

- ¡Disculpe, gran rata! - gimió, casi arrastrándose - . Fue un error. No volverá a pasar.

El silencio fue glacial.

La rata de laboratorio y el ratón antiguo intercambiaron una mirada: ¿Acabamos de ver cómo nuestra líder se arrastraba?

Desde ese día, el ratón veterano dejó de asistir a las reuniones. La rata con poder había ordenado que solo fuera la rata de laboratorio, quien ahora cargaba con:

Exponer los problemas (siempre los mismos).

Recibir las miradas asesinas de la rata con poder.

Ver desde el rincón cómo la rata sin pantalones se limitaba a asentir, mudo, como un mueble más.

Fue entonces cuando, en los pasillos oscuros del nido, comenzaron a susurrar:

- Por algo es la rata sin pantalones - no tiene dignidad que proteger.

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