La rata de laboratorio entró al nido, cargando un trozo de queso. Allí, en el centro del círculo de migajas ,que era el salón de reuniones, estaba la Rata Líder Sin Pantalones, balanceándose sobre sus patas traseras como si eso le diera autoridad.
- ¡Ah, nuestra rata de laboratorio! - anunció la líder, abriendo los brazos en un gesto que pretendía ser magnánimo- . Justo estábamos co-creando un plan estratégico para… eh… - optimizar la distribución de recursos alimenticios.
Las otras ratas la miraron con ojos vidriosos. Una de ellas, un roedor viejo y cicatrizado, murmuró:
- Lleva cuarenta minutos hablando y solo ha dicho "sinergia" y "paradigma".
La rata de laboratorio dejó el queso en el suelo.
- ¿Y por qué no empezamos por esconder esto antes de que el gato lo vea? - preguntó, señalando el queso.
La Rata Líder Sin Pantalones parpadeó, como si la idea de hacer algo útil fuera un concepto revolucionario.
- ¡Excelente punto! Pero primero debemos establecer un comité de evaluación de riesgos logísticos.
Silencio.
- O… podríamos simplemente llevárnoslo ahora - insistió la rata de laboratorio.
- ¡No, no, no! - la líder agitó las patas - Hay que protocolizar. ¿Dónde lo guardamos? ¿En la despensa? ¿Quién vigila el inventario? ¿Qué pasa si el gato llega?
La rata de laboratorio miró al techo. Era increíble. Esta rata había "dirigido" otros nidos, según decía. Pero en ninguno de esos lugares parecía haber existido un gato, un depredador, o siquiera un trozo de queso real.
- A ver - susurró al viejo roedor -. ¿En serio fue líder en otros nidos?
El ratón viejo se rascó la cabeza.
- Dicen que una vez dirigió un nido de cucarachas. Pero las cucarachas ni siquiera la escuchaban.
La Rata Líder sin pantalones, ajena a los murmullos, seguía hablando:
-…Y por eso propongo una asamblea mensual para revisar los condiciones del nido de ratas. ¿Todos de acuerdo?
Nadie respondió.
- ¡Fantástico! - concluyó ella -. Entonces mañana mismo empezamos con el diagnóstico situacional.
Al día siguiente, el gato se comió el queso.



